Blog · Valencia centro · 28 de julio de 2026 · 5 min

Horchata en Valencia: qué es, cómo se toma y una torrija que la lleva dentro

Chufa, agua, azúcar y mucho frío. Qué es la horchata valenciana, cómo se toma como un local y por qué también funciona en el plato del postre.

Torrija de horchata con pistacho

Qué es la horchata de chufa

La horchata valenciana es una bebida fría hecha con chufa, agua y azúcar. Nada más. La chufa se lava, se deja en remojo, se tritura con agua, se prensa y se filtra, y a ese líquido blanco y fresco se le añade azúcar. Se sirve muy fría, casi helada, o granizada.

La chufa es un tubérculo pequeño, arrugado y del tamaño de un garbanzo, que crece bajo tierra en una planta parecida a un junco. En Valencia se cultiva sobre todo en l’Horta Nord, y Alboraia es el pueblo que todo el mundo asocia con ella. Tiene incluso denominación de origen: Chufa de Valencia.

Su sabor es dulce, terroso y con un punto a fruto seco. No lleva leche, aunque por el color y la textura lo parezca, y eso sorprende a más de un visitante.

Un poco de historia (y una leyenda)

Se suele decir que la chufa llegó a tierras valencianas en época musulmana y que su cultivo se quedó en la huerta desde entonces. Lo que está claro es que la bebida forma parte de la vida de la ciudad desde hace muchísimo tiempo, y que la horchata en Valencia es casi tan de aquí como el arroz.

Sobre el nombre circula una leyenda muy conocida. Un rey, al probarla de manos de una muchacha, habría exclamado «això és or, xata» —«esto es oro, chata»—, y de ahí saldría «orxata». Es una historia bonita que los valencianos repiten con cariño, pero es eso: una leyenda. Los lingüistas apuntan a otro origen de la palabra, relacionado con antiguas bebidas de cebada.

Lo que nadie discute es que la horchata de chufa es, hoy, uno de los sabores más reconocibles de Valencia.

Cómo se toma en Valencia

La horchata es de buen tiempo y de tarde. Su temporada fuerte va de la primavera al final del verano, cuando apetece algo frío y dulce a media tarde. Se toma en vaso, con pajita o sin ella, y casi nunca sola.

  • Con fartons: bollos alargados, tiernos y glaseados con azúcar, pensados para mojar. Es la pareja clásica.
  • Granizada: medio congelada, para los días de más calor.
  • En helado: muchas heladerías tienen sabor horchata, y es una buena forma de probarla si no te convence beberla.

Un detalle importante: la horchata natural, sin pasteurizar, dura poco. Hay que guardarla en la nevera y tomarla en uno o dos días. La embotellada del súper aguanta más, pero el sabor cambia bastante.

En Valencia también es costumbre ir a propósito a una horchatería a media tarde, sentarse en la terraza y pedir horchata con fartons como quien pide un café. Más que una bebida, es un plan.

Natural, embotellada y otras dudas

Si vienes a Valencia, la horchata recién hecha es la que hay que probar. Es más fresca, más ligera y tiene ese punto terroso de la chufa que la embotellada pierde un poco. Fíjate en que sea de chufa: en otros países se llama «horchata» a bebidas de arroz, almendra u otros ingredientes que no tienen nada que ver.

Otra duda frecuente es si la puede tomar quien no toma lácteos. La horchata de chufa tradicional no lleva leche, pero si tienes alguna alergia o intolerancia lo mejor es preguntar siempre en el sitio. Y ojo con lo que la acompaña: los fartons, por ejemplo, llevan harina.

Y un último consejo: no la confundas con un batido. La horchata buena no es espesa; es fina, muy fría y se bebe rápido. Si la compras para llevar, que sea bien fría y no la dejes al sol: con el calor se estropea enseguida.

La horchata también se come

Además de bebida, la horchata funciona muy bien como ingrediente en la cocina dulce. Se usa en helados, cremas, flanes o bizcochos, porque aporta ese sabor a chufa tan reconocible sin necesidad de mucho más.

La torrija es un buen ejemplo. La de toda la vida se hace con pan del día anterior, empapado y dorado, y es un postre de aprovechamiento de los de casa. Si en lugar de leche entra en juego la horchata, la cosa cambia: más aroma, un dulzor distinto y un guiño valenciano a un clásico de toda España.

Por eso nos gusta tanto como postre de sobremesa. Junta dos tradiciones en un plato y no necesita explicación.

Nuestra torrija de horchata con pistacho

En La Malcriada tenemos dos postres caseros fijos: la tarta de queso y la torrija de horchata con pistacho. La torrija es nuestra forma de llevar la horchata a la mesa del mediodía, con el contrapunto del pistacho. La tienes en la carta de La Malcriada, y si vienes de menú del día, pregunta por los postres caseros de esa jornada.

Acompáñala con un café: un cortado, un bombón o, si quieres rematar en valenciano, un cremaet.

Estamos en el Carrer de l’Actor Rivelles, 5, una calle peatonal a pocos minutos del Mercado Central y a unos 5 minutos de la Plaza del Ayuntamiento, con terraza junto al parque. Abrimos de lunes a viernes de 8:30 a 17:00 y los sábados de 10:00 a 17:00. Aquí te contamos cómo llegar.

Croquetas caseras con copa de vino blanco

De la teoría a la mesa

La carta

Prueba la torrija de horchata con pistacho de la carta

Preguntas frecuentes

¿De qué está hecha la horchata valenciana?

De chufa, agua y azúcar. La chufa es un tubérculo pequeño que se cultiva sobre todo en l’Horta Nord de Valencia.

¿La horchata lleva leche?

La horchata de chufa tradicional no lleva leche. Su color blanco viene de la propia chufa triturada.

¿Con qué se acompaña la horchata?

Lo clásico son los fartons, unos bollos alargados y glaseados pensados para mojar.

¿Cuánto dura la horchata natural?

Poco. Sin pasteurizar conviene guardarla en la nevera y tomarla en uno o dos días.