Blog · Almuerzos y desayunos · 20 de enero de 2026 · 5 min

Cacaus i tramussos: el picoteo del almuerzo valenciano

Cacahuetes, altramuces y olivas: el picoteo que abre el almuerzo valenciano y que da nombre a todo un ritual.

Olivas y encurtidos para picar

Foto: Seval Torun en Unsplash

Qué son los cacaus i tramussos

Si has almorzado alguna vez en un bar valenciano, los habrás visto. Antes de que llegue el bocadillo aparece en la mesa un platito con cacahuetes, otro con unas semillas amarillas y brillantes y, muchas veces, otro con olivas. Son los cacaus i tramussos, el picoteo que abre el almuerzo.

En valenciano, cacau es el cacahuete y tramús, el altramuz. Dicho así suena a poca cosa, pero la expresión tiene tanto peso que se usa para hablar del propio almuerzo: quien dice «cacaus i tramussos» está hablando de un ritual entero, de esa mesa larga a media mañana con bocadillo, bebida y café.

En muchos bares se ponen sin pedirlos, como bienvenida. En otros se piden aparte. Lo que casi nunca falla es que estén ahí cuando la cerveza todavía está fría y el hambre aprieta. Y como todo buen picoteo, se comparte: nadie se pide un plato propio de tramussos.

Los cacaus: con cáscara y para pelar sin prisa

El cacahuete del almuerzo suele servirse tostado y con cáscara, a veces con un punto de sal. Pelarlos es parte de la gracia: mantiene las manos ocupadas mientras se habla y hace que el picoteo dure. Hay quien los come de uno en uno y quien pela un puñado y lo deja en la palma antes de empezar; las dos técnicas tienen defensores apasionados. Al final queda en la mesa una montañita de cáscaras que dice mucho de lo que ha durado la tertulia.

El cacahuete se cultiva en tierras valencianas desde hace generaciones, y aquí se aprecia el cacau pequeño y sabroso, el de la tierra. También se ven fritos y pelados, con su sal, sobre todo en los bares que los preparan ellos mismos.

Un consejo práctico: si tienes alergia al cacahuete o a los frutos secos, avísalo nada más sentarte. Como es un picoteo que a veces llega sin pedirlo, es fácil que acabe en la mesa antes de que puedas decir nada.

Los tramussos: qué son y cómo se comen los altramuces

El tramús es la semilla del altramuz, una legumbre. Crudo es muy amargo, así que necesita una preparación larga: se deja en remojo, se cuece y se cambia el agua durante días hasta que pierde el amargor. Luego se conserva en salmuera. Por eso llega a la mesa salado, tierno y con ese color amarillo tan reconocible.

La duda de siempre es cómo se comen. Hay dos escuelas:

  • Pelados. Se muerde un extremo de la piel, se aprieta con los dedos y la semilla sale directa a la boca. La piel se deja en el plato.
  • Enteros. Hay quien se los come con piel, sin complicaciones. Es más fibroso, pero también vale.

Un truco de veterano: deja un platito o una servilleta solo para las pieles. La mesa lo agradecerá cuando lleguen los bocadillos.

Lo que no vale es dejarlos sin probar. Son salados, ligeros y un poco adictivos, y van de maravilla con una cerveza o con un vino con gaseosa.

Las olivas y el resto del picoteo

El tercer clásico son las olivas. En la mesa del almuerzo suelen aparecer partidas y aliñadas, con ajo, hierbas y un punto de vinagre, aunque cada casa tiene su receta. Hay bares que presumen de sus olivas como otros presumen de su bocadillo estrella.

Según la zona y el bar, el picoteo puede ampliarse con encurtidos o alguna guindilla. Pero la santísima trinidad es esta: cacaus, tramussos y olivas. Son baratos, aguantan bien y no necesitan cocina en el momento, lo que explica que desde hace décadas sean el aperitivo de cualquier barra humilde.

Su función va más allá del hambre. El picoteo marca el ritmo del almuerzo. Se pide la bebida, llegan los platitos, se pica y se habla mientras en cocina preparan los bocadillos. Cuando llega el pan caliente, nadie tiene prisa. Y cuando el bocadillo se acaba, a veces los tramussos que sobran acompañan al café.

Por eso tiene sentido que la expresión haya acabado nombrando al almuerzo entero. No es lo que más alimenta, pero sí lo que convierte un bocadillo en un plan.

El almuerzo en La Malcriada

En La Malcriada el almuerzo va al grano: bocadillo, bebida (cerveza, agua o refresco) y café, de lunes a viernes desde las 8:30 y los sábados desde las 10:00, hasta las 12:30. Si prefieres vino y gaseosa, suma 1 €. Puedes ver todos los bocadillos en nuestra página de almuerzos y desayunos en Valencia centro.

Hay para todos los gustos: tortilla de patatas con brie, chivito, lomo con pimiento y jamón, sobrasada con patata y cebolla, pulled pork con patata y cheddar o chistorra con patata, bacon y queso, entre otros. Contundentes, como manda la tradición, y con algún guiño canalla. Para cerrar, un café de los de siempre o un cremaet si la mañana lo pide.

Estamos en el Carrer de l’Actor Rivelles, 5, en una calle peatonal de Ciutat Vella con terraza junto al parque, a cinco minutos de la Plaza del Ayuntamiento y a pocos del Mercado Central. Aquí tienes cómo llegar a La Malcriada. Trae hambre y tiempo, que el almuerzo valenciano no se hace con prisas.

Bocadillo de bacon, queso y patatas con Coca-Cola y café con leche

De la teoría a la mesa

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Ven a almorzar al centro: bocadillo, bebida y café

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «cacaus i tramussos»?

Significa «cacahuetes y altramuces» en valenciano. Es el picoteo típico del almuerzo y, por extensión, una forma de referirse al propio almuerzo.

¿Qué son los tramussos?

Son altramuces, las semillas de una legumbre que se cuecen y se conservan en salmuera para quitarles el amargor. Se comen como aperitivo, normalmente pelados.

¿Cómo se comen los altramuces?

Lo habitual es morder un extremo de la piel y apretar para que salga la semilla. La piel se puede comer, pero mucha gente la deja en el plato.